30-07-11 JUDAS PRIEST + MOTÖRHEAD + SAXON (EPITAPH WORLD TOUR) - Madrid-Leganés (La Cubierta)

            Dos semanas después de mi última visita con motivo de los Maiden, volvía por los madriles con ganas de presenciar la velada británica que nos iban  a ofrecer estas tres vacas sagradas que juntos suman más de 100 años encima de un escenario. Me apetecía ver especialmente a Judas, pero tanto Saxon como Motörhead eran platos de primera y también iban en el paquete, con lo que el menú de lujo estaba servido.

            Sorprendentemente, llegamos media hora antes del inicio (Diego, ya sabemos quién es el culpable de llegar tarde, je,je), además con tanta suerte que casi aparco dentro de La Cubierta.  Una vez llegados y avituallados en esta tarde tremendamente calurosa, nos dirigimos a la entrada, en la que el flujo de personas no avanzaba que la celeridad deseada: tardamos 20 minutos en entrar. Nada más entrar, vimos que hacinarnos en el foso era imposible, así que nos dispusimos a ocupar un lugar en la grada, hecho que costó lo suyo y terminamos allá, en un tendido del quinto pino, con visión más que lateral del escenario. Las entradas estaban agotadas (es que desde que las mujeres van a estos sitios, esto ya no es lo que era, je,je ) pero es que allí se vendieron más entradas que el aforo oficial y la mínima coherencia, aunque solo sea por seguridad, indicaban, incluso tuvieron que mover, en las gradas, las cintas que limitaban la ubicación del público, porque allí no cabíamos todos, aunque prácticamente la visión desde allí fuera la parte trasera del escenario. No entiendo como en Madrid, con recintos más acordes a la afluencia de este evento, no  pensaron o no quisieron en el Palacio de Vistalegre, con mejor acústica que la Cubierta y mucho más aforo, pero claro, la pela es la pela, y no es lo mismo alquilar la puñetera Cubierta que, por ejemplo, Las Ventas, así que a jodernos tocaba, pero como somos heavies “ajo y agua”.

            SAXON

            Yendo a la tela, con una puntualidad inglesa, sobre las 19:35h, aparecieron Byford, su chaqueta y compañía a ritmo de “Hammer Of The Gods”, primer corte de su último trabajo, siendo muy bien recibidos y aplaudidos por el público. Desde la zona en la que estábamos, se escuchaba como con eco, y eso que La Cubierta estaba abierta hasta la mitad.

            El escenario, bastante amplio, con un solo telón trasero en el que se leían las letras rojas de Saxon en grande y la bonita portada del último disco como decoración; iluminación prácticamente nula por la hora del día, pero eso sí, estos británicos comenzaron a moverse muy cómodos sobre el tablao, conectando totalmente con el público desde la primera nota, con Byford realizando esas posturitas suyas con los brazos arriba y  hasta atreviéndose a decir algo en español (Toma nota Dickinson!).

            Continuan, alternando temas de su último trabajo como  “Chasing the Bullet” “Back in ’79” que mantienen la identidad de Saxon y encajan perfectamente con temas que remueven más a los seguidores, como “Never Surrender” o “Motorcycle Man”.

            Impulsado por un momento de euforia, con la preciosa y ralajada “Calls of the Arms”, aproveché para que la ansiedad no avanzara más en su propósito, lento pero seguro, de provocarme una úlcera y me lancé al río de la incertidumbre intentado apoderarme de una mejor ubicación, primero en la grada con visión central, y luego en el foso, donde, cerca del escenario, me lo pasé de muerte: allí se vivía y se sentía la emoción de otra manera, esto era otro concierto, desde “And the Bands Played On”, tema en el que aterricé,  la cosa sonaba de puta madre, el bajista Nibs Carter se metía en un puño a la gente con sus movimientos bruscos de cabeza la vez que tocaba, sin parar de moverse, tocando con los dedos y adoptando posturas de “buen ver” que siempre cautivan a los seguidores. Byford llevaba todo el peso del concierto, es un showman fantástico, perfecto en la voz y  simpático con la gente, conecta con el público,  a estos Saxon se les quiere por estas tierras, eso se palpa y genera buen rollete.

            Y de aquí “palante” todo traca y sudor (joder como se sudaba con tanto calor humano e inhumano alrededor,…y Byford con su chaqueta, es que daba algo con solo mirarlo!!) desde que arrancan las primeras notas de la genial “Crusader” la gente se vuelve loca, -Dios como me pone!-, la participación del público se intensifica y allí todo el mundo está saltando y gozando. Inmersos en ese periodo del show, tiran del clásico ganador “Princes of the Night”, arrasando en un foso en el que no hay ni una camiseta negra sin moverse, con todo el mundo disfrutando como no me imaginaba y como jamás había visto en un concierto de Saxon. La traca sigue en la misma línea con “Denim and Leather”, clasicazo total y la fiesta continúa.  Esto era la ostia, que además se “consagró” a lo grande con el tema más Saxon de todos “Wheel of Steel”, en el que la gente echó los restos, ante el Sol de castigo que nos caía, participando activamente al son que marcaba el maestro de ceremonias Byford, aunando gritos, haciéndonos subir y bajar el volumen de nuestras voces reiteradamente, voces que acabaron homenajeando su buena actuación a base de aplausos y gritos de “Saxon, Saxon…” ante la mirada de los músicos que tuvieron que alucinar viendo como la cubierta entera se había dejado el alma en cada tema, esto era acojonante y una gozada estar ahí para vivirlo.

            En resumen,  conciertazo de lujo, 55 minutos espectaculares, me gustó, lo disfruté y lo sudé… no había otra!

            Set List

            MOTÖRHEAD

            Media hora de descanso para esquivar, no sin cierta dificultad,  a la multitud que me separaba del tendido del quinto pino (la de gimnasia que hice de tanto subir y bajar y además evitando obstáculos), perseguir al mochilaman para colarme en la cola de “quiero una cerveza” y degustarla sentado desde donde solo se veía medio escenario.

            Tras las elucubraciones tibetano-budistas y jurar en hebreo en puesta en común, agradeciéndoles a la organización su respeto a los que hemos pagado 60 euros, a las 21:00h (Joder con los británicos!), aún de día y ya cambiado el telón por el de los colmillos, aparecen el trío liderado por Lemmy  abriendo con tres temas potentes, primero con la trepidante “Iron Fist” con la que todo el mundo se puso a botar, provocando las tercera guerra mundial en los aledaños del escenario; continuaron con la rockera "Stacy Clean" que enlazaron con la más reciente "Get Back In Line" (The World is Yours -2010-) pero que destila a Motörhead por los 4 costados. Observando al público, percibo una mayor revolución que con Saxon en las primeras filas, pero menos participación del público en el conjunto del recinto.

            El culo me quema y vuelvo bajar al foso a “oler” el ambiente de primera mano. La diferencia con el sonido en una lateral de la grada es mucha, aunque no es tan nítido ni tan alto como Saxon, suena a menor volumen, sucio, pero este es el sello de Motörhead, es inconfundible y se le acepta. Lo que sí me encuentro, es que algunos se han aprendido el camino y se cotiza más caro un poco de espacio, se está más apretado y, por lo tanto, se suda más, sobre todo si das con algún idiota sudado, borracho y sin camiseta que te roza, pero bueno, yo a centrarme en el concierto y a disfrutar

            Tras la traca inicial, pasan por un periodo más sosegado con la "diferente" "Metropolis" y su ritmo menos frenético, "Over the Top" con más caña, pero no termina de prender fuego a la pólvora de la multitud, algo en lo que contribuyó Phil Campbell que se lució con un buen solo, pero que tampoco fue la caña de España.  

            Lemmy y su sombrero, estuvieron todo el rato muy estáticos, apenas hizo concesiones al público, pero su carisma y su gesto impasible gusta y no se le pide más... Phil Campbell, también con sombrero, aunque no de vaquero, no paró de moverse todo el rato, yendo de un lado a otro del escenario, hasta provocar la complicidad del público. Parece mentira la traca que meten tres tíos solos (bueno, en españa tenemos al Rocksendo!) y la que son capaces de liar.

            No pudieron faltar clásicos como "The Chase is Better Than the Catch", o "In the Name of Tragedy" que elevaron el gradiente de fiesta de un público entusiasta, que se desmadraba a lo grande volcándose en la rápida  "Going to Brazil".

            Con Motörhead me llevé la mayor sorpresa de la noche, ese animal llamado Micky Dee se marcó un largo solo, rápido, preciso, técnico y ante todo BRUTAL que me dejó los ojos como platos y disipó mi primer amago de cansancio hasta la eternidad. Espectacular, para parar y rebobinar, una y otra vez. La verdad es que de los tres grupos de la noche, los Motörhead son los que menos he seguido, me gusta menos escucharlos enlatados, pero en directo se desatan  y forman un berenjenal de fiesta y marcha como pocos. Las veces que los he visto, siempre me lo he pasado bien y tienen el extraño efecto de inyectarte, por la vía rápida, una buena dosis de marcha.

            Y para el final, como decía El Drogas “Pólvora por la patria” dejando un trío de lujo, primero de la mano de “Killed by Death” y su fácil y muy coreado estribillo (que traca tiene este tema y como levanta a la peña) adornándose Micky en un continuo lanzar de baquetas al aire, contra el telón, a la vez que tocaba, segundo con la “number One” “Ace of Spades”, que no levantó pasiones, sino que las hizo volar directamente; toda la concurrencia dejándose la garganta, agitando los pelos, pegando saltos, liándose un desmadre descomunal. Para rematar "Overkill" y sus riffs maravillosos (para mí, su mejor tema) nos arrastró al delirio tremendo que se vivía, especialmente, en las primeras y sudadas filas.

             Los Mötor, hicieron lo que se esperaba de ellos, descargando el Set List previsto, y revolucionando a una concurrencia que acabó satisfecha por lo presenciado. Al final resultó un concierto interesante,  quizás de menos calidad musical que Saxon, pero muy intenso y festivo. 

 

            Set List

 

            JUDAS PRIEST

            Las 22:08 horas, uno contento por lo disfrutado y…a repetir la jugada de mochilaman  y al tendido ese situado cerca de la Luna. Saludo y foto con Cristian, que tuvo su mérito que nos encontrara entre tanta camiseta negra, y a esperar al grupo que hemos venido a ver todos y que nos ha hecho meternos 800kms, entre ida y vuelta. Uno de los GRANDES de la historia del Rock y que podría estar dando los últimos coletazos en directo: parece ser que será su última gira, lo cual, tristemente, podría ser cierto.

            Desde mis inicios musicales, hace ya algunos añitos, habrían tres grupos que destacaban entre mis gustos musicales: uno era Maiden, el otro Pink Floyd y el tercero Judas Priest. Aún conservo en cinta de casette original, la obra maestra del Heavy Metal que es "Sad Wings of Destiny" y algún vinilo como "Killing Machine" o "Defenders Of the Faith"

            La expectación por mi parte, era máxima. Flipé la primera vez que los ví, en Madrid en el 91 y la última vez que tuve la oportunidad de volver a verlos, fue en el Metalmania de 2005, en Valencia, y también me dejaron un buen sabor de boca.

            Ahora las cosas han cambiado, desde la autoeliminación del desertor K.K. Downing, una de las patas fundamentales en las que se apoya Judas, muchos ojos y oídos iban a estar puestos en su sustituto, Richard Faulkner, y para mí, que lo dio todo, tuvo algún desajuste en la "coreografía" del grupo, pero le puso ganas, fue el único que se movió encima del tablao, hasta tuvo sus momentos de protagonismo en varios solos de algunos temas. En mi opinión, aprobado, pero como, para gustos colores, seguro que por parte de algunos seguidores de Judas obtendría la "calabaza" como nota.

            El escenario ya preparado, con un enorme telón con la palabra "Epitaph" en grande, con el color rojo de Judas, hubieron muchos lásers y una iluminación tremenda a la que le sacaron partido a lo largo del show. Más adelante, aparecerían 2 enormes tridentes colgando del techo, y un uso de los elementos pirotécnicos, a lo largo de diversos temas, que incrementaban el impacto visual y enardecían los ánimos del personal. En el lado derecho del telón, una pantalla, sobre la que se proyectaban imágenes dependiendo del tema que tocaran.

            A las 22:40h, se apagan las luces y comienza el espectáculo de las manos de la intro pregrabada "War Pigs" unida a "Battle Hymn",  ante un personal ávido de degustar el plato fuerte de la noche, y arrancan arrasando con "Rapid Fire" con Halford imponente, con su inseparable chaqueta, sus gafas de sol y su calva tatuada, los gritos del público lo decían todo. Sin parar, comienzan los acordes de ese himno del Heavy Metal que es "Metal Gods" y la "cuchilla" como telón, y allí todo el personal se lo pasa en grande, se nota a quién han venido a ver y lo demuestran, haciendo caso omiso a la mala acústica de la sala.

            Tras este arranque demoledor, el clásico "Heading Out to the Highway" con el que sí cumplió Halford y "Judas Rising" que lo encontré algo más lento y menos arrollador. Con especial atención, esperaba la respuesta de Halford en la siguiente, “Victims of Changes”, tema de tremendas exigencias vocales y uno de mis favoritos de todos los tiempos, es un temazo impresionante y Harford lo dio todo, saliendo victorioso de tan difícil envite. Alucinantes esos agudos prolongados y desgarrados. Fue uno de los grandes momentos de Judas.

            Vuelta al esfuerzo de esquivar camisetas negras llenas de gente, bajar dos millones de escalones y, por fin, de nuevo en el foso. Busco hueco y para mí sorpresa, la densidad de cuerpos en la zona derecha, junto al escenario es menor que con Motörhead, más parecida a Saxon, se podía estar. Si a esto añadimos que en esos momentos sonaba la maravillosa "Diamods & Rust" ...se me erizó la piel!. Además, se escuchaba de puta madre, tanto al principio acústico, con la voz de Halford potente y entonada, como al final ya eléctrico.

            Cambio de vestuario, comienzo de "Prophecy" y aparece Halford vestido de demonio con túnica y un tridente en la mano, que terminó echando fuego. A continuación, para mí, el mejor momento de Judas. Entre el buen sitio que tenía, el "ambientillo" de mi alrededor, "Night Crawler" se hizo aún más grande de lo que es, sonó fantástica a todos los niveles, la voz rozó la perfección, hasta Faulkner estuvo genial. Impresionante.

            Dispuesto a seguir disfrutando, me uno a la fiesta que desencadenó "Turbo Lover", perteneciente al disco homónimo y que supuso un cambio con todo lo hecho hasta ese momento y que provocó muchas críticas de buena parte de sus seguidores. Al cabo de los años, el tiempo puso al disco en su lugar, dándole su merecida importancia y un lugar relevante en la discografía de los Judas. Al final fue muy aplaudido y terminaron entre cánticos y "oé, oé, oé..." de una concurrencia agradecida.

            Otro de los temas que esperaba con ganas, era "The Sentinel", pero acabó decepcionándome un poco, de encima del escenario, no salía la melodía y el torrente de voz que yo creía que me iba a emocionar y arrastrar al deleite musical. No sonó como se merecía este temazo.

            Durante toda la noche, los músicos rayaron a gran altura, Halford más acertado en unos temas que en otros, dosificando la voz, modificando registros vocales y con el micro prolongando gritos, pero cumpliendo cuando las exigencias eran mayores, con esa pose encorvada en los momentos en los que su voz se hacía más potente y su garganta se convertía en una máquina poderosa. Fue protagonista absoluto y llevó todo el peso del concierto, con esos movimientos lentos y estudiados, esa pose impasible, esa manera de moverse... Por su parte, Tipton, a lo suyo, estático, concentrado, sin concesiones al público, pero dando lecciones de maestría a las 6 cuerdas con sus punteos majestuosos. Esta noche, pudimos disfrutar de tremendos baterías, y uno de ellos es Travis, estuvo hecho un coloso, es el engranaje perfecto que hace que Judas funcionen. Ian Hill, también cumplió su cometido a la perfección y, en relación a otras noches, hasta mejoró su interacción con el público, sonriendo, adelantándose en ocasiones. No percibí una complicidad absoluta entre los propios músicos, pero ello no impidió que nos llevaran al huerto sin despeinarse.

            Con el set list en la  mano, esperaba con ansiedad la siguiente, “Blood Red Skies”, además tenía mi cuerpo en la cresta de la ola, estaba en mi momento alto para gozar y saltar. Con los 5 sentidos dispuesto a darme un homenaje de borrachera musical y con el escenario teñido totalmente de rojo, preludio de lo que iba  a caer, percibo que mi pelo se empieza a mover solo, que la camiseta negra, con el tridente en el pecho, de pronto coge vida y se agita, el cuerpo comienza a temblar de arriba abajo y observo que el de mi izquierda se tapa los oídos con las manos: el sonido estaba tan elevado y había tal saturación de graves como jamás he escuchado en mi vida, y que se convirtió en una agresión en toda regla, con riesgo serio de perforar los tímpanos de los que estábamos en esa zona, parecía como si alguien me hubiera puesto una lata en la cabeza y se hubiera dedicado a golpearla con saña. Al terminar, el de mi derecha, todo enfadado, dice que esto no es lo mismo sin Downing, que Richard Faulkner desacopla de tal manera que es insoportable y que se va, así que cogió a su chica y vaya si se fue... espero que a la grada!. Para mí, que el problema era otro... 

            Pensando haber acabado con las ostias sonoras, espero para resarcirme la versión de Fleetwood Mac "The Green Manalishi" y sus cambios de ritmo, muy bien recibida y en la que el público se erigió en corista de lujo. Aunque en menor medida, la saturación de graves y el sonido fortísimo, cabalgan de forma paralela con ímpetu desbocado, hechos que me impidieron disfrutarla como se merecía.

            Aguantando el tipo, sigo en el foso, aunque de mis oídos comiencen a salir ruidos extraños, quedan dos temas antes del bis y ya todo es “pata negra” , primero con ”Breaking the Law” y sus punteos geniales (Junto con el de Purple, creo que es el más famoso del mundo mundial) utilizada para descansar la lastimada garganta de Halford y cantada, de principio a fin, por un público entusiasta (para mí, que así se descafeinó el tema, oía  al vecino gritar más que el punteo) ante la expectación de una Judas que miraban emocionados la  respuesta de La Cubierta, llena hasta la bandera y volcados totalmente con ellos. Para rematar, el más brutal y espídico corte de los británicos “Painkiller” convulsionó de manera aplastante a la marea humana, con Halford llegando de forma correcta,  allí todo el mundo se revolucionó como no había sucedido en toda la tarde...(este sí que es de los que me gustan ponerlo en casa o en el coche y darle a tope al volumen!!!) momento que aprovecharon para poner punto seguido dejando a todo el personal revolucionado y con más ganas de marcha.

            Ya había expuesto a un riesgo excesivo a mis dos únicos tímpanos, así que opté por irme a un lateral de la grada y poner distancia de por medio. Desde allí, observaba  la “tienda” en la que Harfold cambiaba de vestuario, así como la Harley  preparada, como Dios manda, para su momento de protagonismo.

            Como estaba previsto, tras la intro pregrabada "The Hellion" la siguiente en caer fue "Electric Eye", y lo primero que me di cuenta fue de dos cosas: que allí ocurría algo que antes no pasaba, las gradas donde aposenté el trasero, se movían, la vibración era tal que se movía todo el hormigón. Lo segundo que La Cubierta estaba cerrada,(A qué idiota se le ocurre? Sería por el frío?) con lo que la mala acústica del recinto, obviamente se multiplicó. A pesar del mal sonido, cosechó gran seguimiento por parte de un público tan caliente y volcado que, cayera lo que cayera, "ardía".

            Desde el lateral, veía como Halford se colocaba la gorra, se montaba en la Harley y entraba en el escenario al ritmo del "Hell Bent for Lather", himno total (por cierto, del Killing Machine que tengo en vinilo) y con el telón de "United" en la parte trasera. Desde mi nueva posición, el sonido no era insoportable, simplemente era malo, sin embargo, nadie parecía darse cuenta y todo el mundo disfrutaba de la fiesta y de esta oportunidad única de ver a los Judas. Posiblemente, en la parte central, el sonido sería bueno, mejor pensado, regular, ya que el "lumbreras" de turno había cerrado el techo.

            Ahora cambio de vestuario para rematar con "You've got Another Thing Coming", con Halford enfundado con la bandera española (se atrevería en Bilbao?)"obligándonos" a emular sus gritos.

            Tras este tema, se acercan al borde del escenario y se despiden (Yo tenía una más en el Set List!!!) y se marchan, pero entonces ese monstruo de las baquetas llamado Travis, nos dice que aún van a tocar una más,  que no es otra que "Living After Mignight" con la que todo el personal se fundió en una único grito coreando el famoso estribillo, al que yo me uní y acabé disfrutando como un enano.

            Al final resultaron ser 140 minutos de concierto con algunos altibajos. Judas son unos de los grandes y se les exige la perfección en cada uno de los temas que ejecutan y que transmitan emoción en cada nota que salga de sus instrumentos, independientemente de que sea en la puñetera Cubierta. La selección del Set List, fue buenísima, aunque yo hubiera añadido "Freewheel Burning" y "Ram it Down" (es que me sale la vena espídico-cañera y quizás eso hubiera sido castigar en exceso la limitada garganta de Halford). Como conclusión, no fue el mejor directo de Judas que he presenciado, pero escucharlos, sentir la magia de algunos de su temas y ver de nuevo al divo Halford,  hizo que nos fuésemos satisfechos de haber sacrificado tiempo, dinero y esfuerzo por haber vivido otra noche inolvidable de rock. 

            Uno es lo que ha vivido!

                                                      -Bravo-Ceutí

            Set List

            BIS

            BIS

FOTOS DEL PUBLICO

La Plaza abarrotada......busca a Wally
Aquí sería más fácil encontrarlo
Estos disfrutaron de lo lindo con SAXON...
...Y nosotros con TODOS

 

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