20-10-07 HÉROES DEL SILENCIO - Sevilla (Estadio Olímpico de La Cartuja)
Expectación a raudales y grandes dosis de ilusión, eran las sensaciones que nos embargaban por un hecho tan deseado como volver a presenciar a Héroes del Silencio en directo y, a la vez, la excusa perfecta para juntarnos los colegas y pasar un día juntos (¡con la de juergas que nos hemos pegado con la música de Héroes saliendo de los altavoces del coche...!), cosa harto difícil ya que Pepe necesita un tirón tremendo como podían ser los Héroes, a Jose con su Caixa y sus cosas, es muy difícil "sacarlo" y lo de Metalero J.M. es harina de otro costal, conforme pasa el tiempo, se vuelve más huraño además de más canoso y viejo. Después de un viaje largo y tranquilo con tiempo para las paradas en lugares "paradisíacos" y tras echar más lastre al vehículo en Granada (necesitábamos un buen conductor), llegamos con antelación suficiente al estadio de la cartuja: coches con música a nivel elevado, los alrededores plagados de multitud de botellas secas del contenido inicial, mucho personal enfundado en camisetas de Héroes, algunos revendiendo entradas de todos los colores y buena organización, diferenciando entrada al recinto para preferentes.
Lo cierto es que la maquinaria de marketing desplegada para esta gira de 10 conciertos ha sido impresionante, han establecido unas pautas de comunicación de conciertos como si cada uno fuera único, vendiendo las entradas con tanta antelación y llenando recintos de enorme congregación que han culminado en que la vuelta de Héroes haya arrancado mucho más alto de donde lo dejaron.
Bueno, una vez dentro, superados los avatares de pérdidas de entrada y avituallamiento del líquido elemento (un robo consentido...9€ el mini de cerveza!), llegó el momento de situarnos, para lo cual optamos por acceder al césped cubierto del campo, donde preferentes-con juramento en hebreo incluido- y generales, nos fundíamos en un hormigueo infinito de lucha por dominio de una posición "preferente".
Un ambiente impresionante que se exaltaba cuando periódicamente un avión cruzaba el cielo, fue el entretenimiento de los asistentes que aturdía la ansiedad hasta el comienzo del show. El macro escenario, estaba formado por 4 pantallas gigantes en el centro y 2 en los laterales (posiblemente la única visión de miles de asistentes), unas dimensiones de 40 metros de anchura por 22 de altura. Del centro del escenario, nacía una pasarela central de unos 2 metros de ancho y 25 metros de longitud, que se adentraba en la zona de público donde se abría conectando con un segundo escenario de 9 metros de diámetro en el que descargaron algunos temas en el tramo central.
A las 21:15 h, comienza a sonar la intro " Song To The Siren", la emoción se desborda y los pulmones se hinchan de aire para gritar descompasados "Héroes, Héroes...", las pantallas centrales se elevan, y como era de esperar, los acordes inconfundibles de la guitarra de Valdivia daban paso a "El Estanque" a la par que los gritos descargaban ansiedad y las pantallas nos mostraban la presencia del "cuarteto más uno" de los zaragozanos, todos vestidos de riguroso negro, dejando patente Bunbury, durante toda la noche, su fervor por el cuero.
Aplastados entre la multitud, algunos decidieron irse a zonas más relajadas en las gradas, mientras otros intentábamos saltar al ritmo de unos de los mejores cortes logrados en el panorama nacional "Deshacer el mundo", (sueños apocalípticos aparte, ¿verdad pepe?), cómo me encanta este tema, lástima que el sonido estuviera justito, divisando a Bunbury activo, pisoteando el pasillo que lo acercaba al público, con la voz perfecta sin los problemas de Zaragoza, (y por supuesto, nada de playback ni calumnias creadas por una mente enajenada); Valdivia maestro de los maestros, con los dedos activos y precisos, unido a su inseparable cigarrillo; Gonzalo en el lado opuesto, con gafas de sol y sonriente, disfrutaba del momento ante un público tan multitudinario, a las baquetas Andréu perfecto sosteniendo una base rítmica y Joaquín Cardiel, dejándose notar el sonido peculiar de su bajo, es algo más que un acompañante de lujo, su bajo se percibe inconfundiblemente y con melodía en muchos temas, es una pieza indispensable en el puzzle magistral de Héroes. Los más de 500.000 vatios de luz, permitían que cada uno de los músicos disfrutaran de su particular protagonismo.
Por fin las primeras palabras de Bunbury, una escueta frase de "Buenas noches Sevilla, gracias por venir. Vamos a nadar... Mar adentro", sonaba impresionante, la guitarra de un Valdivia, sentado, marcaba las pautas de la genialidad transformada en música, a la par el público respondía tan fuerte jaleando las letras que se confundía con Bunbury, pero eso no evitaba que allí hubiera magia, deleite y complicidad entre los asistentes.
Hartos de aguantar el aire en la nuca de desconocidos con los que compartes pasión musical, nos rebelamos contra la incomodidad de no disfrutar un concierto en condiciones, el rato que tuvimos "el gusto" de compartir espacio con el mogollón, tuvimos "el placer" de apreciar que se escuchaban más los gritos de el de al lado que a Bunbury (¿dónde cojones estaban los más de 300.000 vatios de sonido?), que no veías ni puñetera si no mirabas a las pantallas, eso sí, te impregnabas gratuitamente de olores varios, procedentes de sustancias variopintas que cambian de estado cuando las sometes al proceso de la combustión.
En la parte más lejana del césped, el sonido se amortiguaba un tanto, (Y vuelvo a insistir...Joder, ¿porque no pusieron sonido suficiente para que se escuchara en condiciones en todos los rincones del recinto?), pero el tener espacio para saltar no tiene precio, pudiendo degustar la magistral "Bendecida" perteneciente a "El espíritu del vino" como dijo Bunbury, allí se sabía las letras hasta el gato y aquello parecía una nueva edición de OT con tanto cantante espontáneo.
Con un sonido más logrado llegó esa maravilla creativa de letra y música que es "Opio", mezclada con imágenes de la planta homónima, con Bunbury sentándose en el suelo, incitando al personal levantando el puño e incitándonos a imitarlo, y el maestro pegado al cigarro, inexpresivo, sentado en la silla, dejando que sus dedos acariciaran la 6 cuerdas y acompañaran esa peculiar e inspirada forma de expresar "los efectos de la adormidera". Es el momento de presentar al grupo, cosechando mayor conjunción de decibelios (¡Cómo no!) J. Valdivia, momento que aprovechamos para situarnos en la grada donde la visión del numeroso público era impresionante, pero el grupo se veía muy lejano y el sonido, seguía siendo flojito, como apreciamos en "La Herida" con Miles de gargantas coreando este tema,, ese medio tiempo con derroche final que me recuerda a Whitesnake. La siguiente, una sorpresa dentro del set list que llevaba, "Despertar", acompañada por Enrique con la guitarra acústica, como hizo en muchos otros temas, vuelve a sonar bien, caldeando aún más un ambiente ganado de antemano, siguiendo con "Despertar", ya en el escenario delantero, y "Apuesta por el Rock and Roll" que alteró aún más los estómagos de los asistentes ya castigados por el preciado líquido cervecero. Lo que si apreciamos, era que había una zona vallada cerca del escenario, hecho que nos hizo apresurar los pasos ante las nulas indicaciones de la organización sobre "preferentes" y descubrir que los 20€ de más, tenían razón de ser. Entre acordes de su primer gran Hit "Héroe de Leyenda" en la que Valdivia volvió a maravillar con luz propia, llegamos a la zona en cuestión, donde el único inconveniente era que se pegaban los zapatos al suelo porque lo demás era la ostia consagrada: cerca del escenario, sonido (¡por fin!) potente, y visión directa de los músicos. Además coincidió con la parte más rockera, con una encadenación de temas tremenda, disfrutando y saltando con espacio con la genial "Nuestros nombres", disfrutada hasta la extenuación, cañones de humo incluidos, o la presentada como -una de sus favoritas y que dio título a su primer álbum- "El mar no cesa" (la cual, por cierto, no está incluida en él). Siguiendo la estela del delirio dejada por la "oscuridad abierta", llegamos a una de mis favoritas "Entre dos tierras", con la que nos dejamos llevar, saltar gritar y gozar a lo bestia, ¡cómo sonaba la guitarra!, la voz, aunque no la forzaba con tantos gestos vocales como antaño, era perfecta y el acompañamiento de Cardiel técnicamente exquisito. Para más delirio, seguimos cantando con fuerza "Maldito duende" , como cierta noche en Karpas de cuya juerga sí quiero acordarme...
La siguiente, "Iberia sumergida" refleja en directo todo su potencial, poniendo patas arriba el estadio y atrapando a la concurrencia que jalea el grito de guerra disfrutando con cada nota. Después Bunbury conversa con el público, "¿Estáis cansados, mañana trabajáis, venís de Madrid, de Extremadura...?", para arrancar con un grito espectacular invitándonos a la "Avalaaaaancha" que nos desborda, contagia y exalta hasta límites lejanos de la cordura, arrastrándonos en nuestro particular camino al exceso, hasta alcanzar la cima de la borrachera musical. Finalmente, se despide presentando al grupo "Nosotros somos Héroes del Silencio: Juan Valdivia, Pedro Andreu, Joaquín Cardiel y un servidor Enrique Bunbury", obviando a la nueva incorporación de esta gira Gonzalo Valdivia.
Después de estos años, Bunbury ya no es el poseído que se descamisaba, hacía girar el micrófono a gran velocidad por encima de su cabeza y se mezclaba con el público, pero sigue siendo un frontman excelente, agita al público, no para de moverse, se arrodilla, hace partícipe al personal, se mueve, ganando sobre todo en saber medir mejor los momentos. Además, se le ve bien con el resto del grupo, del que destaca y adquiere el protagonismo que le corresponde Juan Valdivia, por su música, no precisamente por su interacción con la concurrencia.
En fin, se acaba el concierto y no nos ponemos de acuerdo en el grito de guerra que reclame su presencia, pero sabemos que tienen que salir, lo cual hacen tras unos minutos, para presentarnos "como sorpresa única de la gira en la noche de hoy", la presencia de Phil Manzanera, productor de algunos discos de HDS, quien con guitarra en mano, les acompañó tanto en "Oración" como en "Tumbas de sal". Phil se aleja, y Enrique comienza a charlar y nos dice con su acento mejicano "Vds. Mandan", pidiéndonos que encendiéramos lo que lleváramos, móviles o mecheros, con todos los focos apagados, formando una preciosa estampa la noche rasgada por las miles de luces surgiendo de la oscuridad. Un momento memorable que precedió a "La chispa adecuada" , donde nos hizo cantar y enfervorizando los ánimos de los asistentes, confetis incluidos; fue acojonante con todo el personal volcado acompañando las letras..
Vuelven a despedirse y siembran algunas dudas sobre si queda un segundo bis, observó al público que me rodea y parecen sentirse privilegiados y orgullosos de vivir un momento único, y la realidad es que lo es, los gritos que reclaman al cuarteto más uno, van por bandos, a veces más unísonos y multitudinarios, otras no tanto, hasta que finalmente vuelven a salir en una ovación, ahora sí, general, para soltarnos la emotiva "Tesoro" coreada de principio a fin, seguida de "Malas intenciones" que me supo a poco. Enrique se para , camina al centro del escenario y se sienta con Juan, observa sonriendo al público, como con sorpresa y diciendo para dentro "¡Joder la que hemos liado!", algunos gritos irracionales que no logro entender dicen "que se besen, que se besen..." y comienza a sonar la que está suponiendo el broche final en esta gira "En los brazos de la fiebre", con Bunbury alejándose unos metros, cogiendo un foco e iluminando al maestro Valdivia, para después encañonar a un público extasiado, que dejaba gustoso invadir sus cerebro con este magistral corte, que puso punto y final a un concierto grandioso que demostró que los zaragozanos siguen siendo animales del directo, (pierden en frescura y ganan en solidez) y que lejos de suponer una decepción, ratificó que vuelan tan alto como lo que son: el grupo de rock español más importante de todos los tiempos.
Se acabó lo que se daba, y como si de una fiesta se tratara y lo cierto es que yo lo viví como tal, un castillo de fuegos artificiales ilumina la noche, llenándola de colores por encima del escenario e impregnando el estadio de ese olor a pólvora que engancha (verdad NOG?), comenzando el lento peregrinar, de almas enfundadas en negro, camino de sus lugares de origen.
Respecto al set list, eché de menos temas como "Hace tiempo", "Hechizo", "Los placeres de la pobreza", "Sangre hirviendo" y, sobre todo y muy especialmente el temazo "Decadencia" perteneciente a su disco más cañero , un concierto de Héroes sin Decadencia es un concierto incompleto, falta la esencia que te lleva y te invita a sumergirte en la profundidad del exceso.
No sé si esta gira habrá sido para seguir echando gasolina a esa maquinaria perfecta de generar dinero que es el marketing que los rodea (no hay que olvidar que discos de estudio tienen 4-fuera de rarezas, recopilatorios, directos, ediciones especiales...), también desconozco si fuman la pipa de la paz o han terminado hasta el gorro de la cercanía de los otros, pero joder, sea por el motivo que sea, aunque sea en el agobio de campos donde se pierde el sonido,...¡inventar la excusa adecuada y volver de nuevo!, me niego a perder la esperanza de volverlos a ver... ¡Debe ser pecado hacer prescindir a tanta gente de gustazos de valor inigualable como el de esta noche!.
Héroes Forever!
Bravo-Ceuti-
Set List
- 1. El Estanque
- 2. Deshacer el Mundo
3. Mar Adentro- 4. La Carta
- 5. Bendecida
- 6. Sirena Varada
7. Opio
8. La Herida
9. Despertar- 10. Apuesta por el Rock and Roll
- 11. Héroe de Leyenda
12. Con Nombre de Guerra- 13. No más lágrimas
14. Nuestros Nombres
15. El Mar no Cesa- 16. Entre Dos Tierras
17. Maldito Duende- 18. Iberia Sumergida
- 19. Avalancha
BIS
- 20. Oración
- 21. Tumbas de Sal
22. La Chispa Adecuada2º BIS
- 23. Tesoro
- 24. Malas Intenciones
- 25. En los Brazos de la Fiebre
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